La receta del sabio
Cuentan que dicen que cuentan: Que hace muchos años, en una galaxia muy lejana, los niños, las niñas y los niñes jugaban día tras día a cosas muy serias.
Uno decía: "Juguemos a las damas marcianas". "¡No! Mejor juguemos al golf lunar". "No, chicos, mejor a los jueguitos ultrasónicos". Así pasaban mañanas, siestas y tardes grises, frías y monótonas. Ya nadie salía a las calles, terrazas, canchas ni plazas. Ya nadie compartía un alfajor.Así fue como les, las y los niños hicieron una asamblea por el cambio climático. Votaron por ver al sabio científico (o viceversa).
Le consultaron cómo era posible atraer más calor a todos.
El anciano sabio (científico) habló y casi disertó sobre una estrella imponente que, por la lujuria de los hombres, se agotó.
El anciano sabio, científico y espeleólogo dijo que lo suyo no era cuestión de magias, sino de una gran cultura ancestral que en ciertas cuevas supo de una receta ultrasecreta (pero ya no). Esta consistía en:
* Kilogramos de amor y risas genuinos
* Polvo interestelar mezclados con agua y harina
* Topamientos por aquí y allá
*Ramitas de albahaca
* Abrazos de tías y abuelos
* Canto de pájaros, ranas y grillos
Y un par de condimentos, como raíces y elementos de la tabla de Mendeleiev.
Los chicos se organizaron de tal manera que, al finalizar el séptimo día a la séptima hora, consiguieron todo y más.
En un gran caldero alquímico, el buen sabio, espeleólogo y científico unió la mezcla heterogénea de tal manera que esta tomó forma propia y comenzó a crecer tanto, tanto que salió del caldero. Fue tanta la luz y tan lindo el calor que se armaron tremendas chayas. Una coplera llamada "Mayela", antes de ir al cielo, trajo su caja y le dio un corazón que latió tanto que le salieron alas y más que alas, rayos. Lo llamaron "Inti". Ahora, ni te cuento qué hicieron les, las y los niños cuando sintieron el calor: eso imagínalo o contamelo vos.
* Abrazos de tías y abuelos
* Canto de pájaros, ranas y grillos
Y un par de condimentos, como raíces y elementos de la tabla de Mendeleiev.
Los chicos se organizaron de tal manera que, al finalizar el séptimo día a la séptima hora, consiguieron todo y más.
En un gran caldero alquímico, el buen sabio, espeleólogo y científico unió la mezcla heterogénea de tal manera que esta tomó forma propia y comenzó a crecer tanto, tanto que salió del caldero. Fue tanta la luz y tan lindo el calor que se armaron tremendas chayas. Una coplera llamada "Mayela", antes de ir al cielo, trajo su caja y le dio un corazón que latió tanto que le salieron alas y más que alas, rayos. Lo llamaron "Inti". Ahora, ni te cuento qué hicieron les, las y los niños cuando sintieron el calor: eso imagínalo o contamelo vos.

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